La sopa de tortilla nació en las cocinas del centro de México, en la zona de Tlaxcala y el Valle de México, donde la tortilla de maíz es la base de casi todo. La idea original era práctica: las tortillas que sobraban del día anterior no se tiraban, se cortaban en tiras, se freían y terminaban dentro de un caldo de jitomate con chile. Con el tiempo, las fondas la adoptaron, le sumaron crema, queso fresco, aguacate y chicharrón, y se quedó como una de las sopas más pedidas del país.
Esta versión respeta lo clásico: jitomates asados en comal, chile pasilla hidratado en caldo caliente y la salsa licuada que se vuelve a freír antes de convertirse en caldo. Ese paso de refreír la salsa parece menor, pero cambia todo: el caldo gana cuerpo, el color se vuelve rojo oscuro y el sabor a chile crudo desaparece por completo.
Si te gustan las sopas mexicanas con carácter, mira también el pozole rojo tradicional y el caldo tlalpeño, dos caldos que se sirven igual, con sus guarniciones al centro de la mesa para que cada quien arme su plato.
📖 Lo que necesitas

Para el caldo
- 6 jitomates maduros (unos 800 g)
- 2 chiles pasilla secos, sin semillas ni rabo
- 1/2 cebolla blanca
- 2 dientes de ajo
- 1.5 litros de caldo de pollo (casero o de buena calidad)
- 1 ramita de epazote fresco (o 1 cucharadita seco)
- 2 cucharadas de aceite vegetal o de maíz
- Sal al gusto
Para servir
- 12 tortillas de maíz del día anterior, cortadas en tiras finas
- 1 taza de aceite para freír las tiras
- 200 g de queso fresco o panela, en cubos
- 1/2 taza de crema mexicana
- 1 aguacate maduro, en cubos
- 100 g de chicharrón de cerdo en trozos (opcional pero muy recomendado)
- Limón en cuartos, para acompañar
Manos a la obra
- Asa los jitomates. Pon los jitomates, la media cebolla y los ajos en un comal o sartén caliente sin aceite. Ásalos 10-12 minutos, volteándolos, hasta que la piel se ponga negra en varios puntos. Ese quemado ligero es sabor puro: no lo peles todo, solo retira lo más carbonizado.
- Hidrata el chile pasilla. Mientras tanto, calienta una taza del caldo hasta que hierva, apaga el fuego y sumerge los chiles pasilla 10 minutos. Deben quedar suaves y flexibles. Si los dejas más tiempo, amargan; si menos, no sueltan su sabor ahumado.
- Licúa la base. Lleva a la licuadora los jitomates asados, la cebolla, el ajo, los chiles hidratados (con todo y su líquido de remojo) y una taza del caldo. Licúa 2 minutos hasta lograr una salsa tersa y de color rojo profundo.
- Refríe la salsa (el paso clave). Calienta las 2 cucharadas de aceite en una olla grande a fuego medio-alto y vierte la salsa licuada con cuidado (salpica). Fríela 5 minutos, moviendo, hasta que se oscurezca un poco y espese. Este paso le da al caldo su cuerpo característico.
- Cocina el caldo. Agrega el resto del caldo de pollo, la ramita de epazote y sal al gusto. Deja hervir a fuego medio-bajo 20 minutos para que los sabores se integren. Retira el epazote al final. Prueba y ajusta la sal: el caldo debe saber intenso, porque las guarniciones lo suavizan.
- Fríe las tiras de tortilla. Calienta la taza de aceite en una sartén honda a 170-180 °C. Fríe las tiras en tandas pequeñas 1-2 minutos por tanda, hasta que estén doradas y crujientes. Escúrrelas sobre papel absorbente y sala ligeramente en caliente. Deben quedar rígidas al enfriarse.
- Sirve como se debe. Reparte las tiras fritas en los platos hondos, vierte encima el caldo bien caliente y termina con queso fresco, crema, aguacate y chicharrón. Lleva el limón a la mesa para que cada quien exprima al gusto. Sirve de inmediato: la magia está en el contraste entre lo crujiente y lo caliente.

Un caldo que mejora de un día para otro
Si te sobra caldo, guárdalo sin las tiras de tortilla y sin el aguacate. Al día siguiente sabe más redondo, porque el chile y el jitomate terminan de mezclarse en el refrigerador. Solo hay que recalentarlo hasta que hierva suave y freír tortilla fresca al momento de servir: la parte crujiente nunca se guarda, se hace al instante. Con pan del día o con tortillas recién hechas al lado, nadie va a notar que es recalentado.
Trucos que se aprenden con los años
🌶️ Si no hay chile pasilla, usa chile ancho. Dos chiles anchos hidratados dan un caldo un poco más dulce y menos ahumado, pero igual de bueno. El chile de árbol mejor déjalo fuera: pica demasiado directo y tapa el sabor del jitomate asado.
🥑 El aguacate va al final, en cubos grandes. Nunca se licúa con el caldo. Su textura cremosa contrasta con la tortilla crujiente y baja el picor. Si está muy maduro, sírvelo en un plato aparte para que no se deshaga al servir.
🍲 Versión ligera: hornea las tiras en vez de freírlas. Rocíalas con aceite en aerosol, ponles sal y hornéalas a 180 °C por 10-12 minutos, volteándolas a la mitad. Salen crujientes y el caldo se siente mucho menos pesado.
🧀 El queso tiene que ser fresco o panela. El queso rallado de bolsa se funde raro y cambia el sabor. El fresco se ablanda con el calor sin desaparecer, y esos trozos tibios en cada cucharada son parte del plato, no un adorno.
🌽 Para servirla como en fonda, acompáñala con unos esquites de entrada. Y si te gusta esta base de jitomate y chile, los chilaquiles rojos usan casi la misma salsa con otro destino: vale la pena tener las dos recetas a la mano.
Errores comunes y cómo arreglarlos
- Hidratar el chile de más: pasado de 10 minutos en el caldo caliente, el pasilla amarga el caldo entero. Sácalo cuando esté suave y flexible, aunque el agua siga caliente.
- Freír las tiras con el aceite frío: absorben grasa, quedan blandas y se pegan entre sí. El aceite debe estar a 170-180 °C; una tira de prueba debe burbujear fuerte al entrar y dorarse en 1-2 minutos.
- Salar poco el caldo: las guarniciones suavizan el sabor. El caldo solo debe saber ligeramente intenso; si sabe perfecto solo, ya servido sabrá flojo.
Variaciones que sí funcionan
Con pollo deshebrado: agrega 200 g de pechuga cocida y deshebrada al servir, y la sopa se vuelve plato fuerte completo. Versión vegetariana: usa caldo de verduras y cambia el chicharrón por champiñones salteados crujientes; el procedimiento es el mismo. Más picante: suma un chile de árbol hidratado a la licuadora, pero pruébalo en media cucharadita de caldo antes de decidir, porque el pasilla engaña: calienta más en la boca que en la olla.
Conservación y recalentado
El caldo solo, sin guarniciones, dura 4 días en el refrigerador y se puede congelar hasta 2 meses en porciones. Recalienta hasta que hierva suave y sirve con tiras recién fritas y aguacate fresco. Las tiras fritas no se guardan: en 2 horas pierden lo crujiente. El queso y la crema se añaden siempre al momento de servir, nunca al caldo guardado.
Para servir como se sirve en México
La sopa de tortilla se sirve en plato hondo ancho, no en tazón alto: así las tiras se reparten en la superficie y reciben el caldo sin hundirse todas al fondo. El orden en el plato importa. Primero las tiras fritas, después el caldo bien caliente con cucharón, y encima queso, crema en hilos, aguacate y chicharrón. El limón va en cuartos en un platito aparte, porque hay quien lo exprime generoso y quien apenas lo toca. Si la sopa es entrada de una comida completa, sírvela en porciones medianas y sigue con algo de comal; si es plato único, acompaña con quesadillas sencillas de queso Oaxaca y un agua de horchata o jamaica. En días fríos funciona también con un chorrito de crema extra y chile pasilla frito desmoronado por encima: reserva uno de los chiles, fríelo 10 segundos en el aceite de las tiras y desmenúzalo como toque final. Da color, un punto crujiente extra y un aroma ahumado que levanta todo el plato sin añadir picor serio.
El montaje se hace comensal por comensal, nunca en la olla. Si tiras las guarniciones al caldo general, las tiras se aguadan en minutos y la sopa pierde su gracia. Ten todo en tazones pequeños junto a la estufa y arma cada plato al momento de llevarlo a la mesa: es el sistema de las fondas y tarda menos de un minuto por plato.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar tortillas de paquete recién compradas? Sí, pero déjalas 1 hora al aire o 10 minutos en horno bajo para que pierdan humedad; las tortillas muy frescas se doblan al freírse y no quedan crujientes.
¿El epazote es obligatorio? Es el toque tradicional del centro de México. Si no lo consigues, la sopa funciona igual, con un sabor menos herbal; no lo sustituyas por cilantro en la cocción, porque cambia el perfil del caldo.
¿Por qué mi caldo quedó pálido? Casi siempre falta refreír la salsa o los jitomates se asaron poco. La salsa debe oscurecerse en el aceite durante los 5 minutos completos.
¿Se puede hacer en olla de presión? El caldo sí: 10 minutos desde que sube la presión. Las tiras se fríen aparte igual, y la salsa se refríe antes de juntar todo.