Ají de gallina: pollo deshebrado en una crema amarilla de ají, pan remojado en leche y parmesano. Se sirve sobre arroz blanco, con papa, huevo cocido y aceitunas. Es contundente, rinde mucho y se hace en una sola olla grande más la del pollo.
La receta va directa: cueces el pollo, sofríes cebolla y ají, espesas con el pan licuado en leche y juntas todo. Sin pasos raros. El punto exacto es una salsa cremosa que cubra la cuchara sin llegar a pasta.
⚡ Qué necesitas

Para el pollo
- 1 kg de pechuga de pollo con hueso (o 800 g de pechuga deshuesada)
- 1.5 litros de agua
- 1 rama de apio y 1/2 cebolla, para el caldo
- Sal al gusto
Para la salsa de ají
- 6 ajíes amarillos frescos (o 4 cucharadas de pasta de ají amarillo)
- 1 cebolla grande, picada finamente
- 3 dientes de ajo picados
- 4 rebanadas de pan de molde sin corteza (o 80 g de nueces o pecanas)
- 1 taza de leche evaporada
- 1/2 taza de queso parmesano rallado
- 1 cucharadita de cúrcuma o palillo (para el color)
- 1/2 cucharadita de comino molido
- 4 cucharadas de aceite vegetal
- Sal y pimienta al gusto
Para servir
- 4 papas amarillas o blancas, sancochadas y en rodajas
- 3 huevos cocidos, en mitades
- 12 aceitunas negras (botija si las encuentras)
- Arroz blanco graneado, para acompañar
- Perejil picado, para decorar
Así se hace, sin vueltas
- Cocina el pollo. En una olla grande, hierve el agua con sal, el apio y la media cebolla. Agrega el pollo y cocina a fuego medio 25-30 minutos, hasta que esté bien cocido pero jugoso. Retira el pollo, deja que se enfríe un poco y deshebra en tiras con dos tenedores. Reserva 2 tazas del caldo de cocción: lo vas a necesitar para la salsa.
- Prepara el ají amarillo. Si usas ajíes frescos, córtalos por la mitad, quítales las semillas y las venas (ahí vive el picor más bravo) y licúalos con un chorrito de agua hasta lograr un puré. Si usas pasta de ají, este paso ya está hecho.
- Haz el aderezo base. En una sartén grande u olla baja, calienta el aceite y sofríe la cebolla picada a fuego medio 8-10 minutos, hasta que esté transparente y dulce. Añade el ajo y cocina 1 minuto más. Incorpora el puré de ají amarillo y la cúrcuma; cocina 5 minutos moviendo, hasta que el aderezo tome un color anaranjado intenso y el aceite se tiña.
- Espesa con el pan. Remoja las rebanadas de pan en la leche evaporada 5 minutos y licúalas hasta lograr una crema. Viértela en la olla con el aderezo y mezcla bien. Cocina 5 minutos a fuego bajo: la salsa debe espesar y ponerse brillante.
- Integra el pollo. Agrega el pollo deshebrado a la salsa junto con 1 taza del caldo reservado. Cocina a fuego bajo 10 minutos, moviendo de vez en cuando. La salsa debe quedar cremosa, ni aguada ni pastosa: ajusta con más caldo, cucharada a cucharada, hasta lograr la textura de una crema espesa.
- El toque final. Apaga el fuego e incorpora el queso parmesano, el comino, sal y pimienta al gusto. Mezcla hasta que el queso se funda por completo. Prueba: debe saber cremoso, con el picante del ají presente pero amable, y un fondo salado del parmesano.
- Sirve como en Lima. En cada plato, coloca una cama de arroz blanco, encima una porción generosa de ají de gallina, y decora con rodajas de papa, medio huevo cocido, aceitunas negras y perejil picado. Sirve caliente.

Tiempos de un vistazo
| Tarea | Tiempo |
|---|---|
| Cocción del pollo | 25-30 min |
| Sofrito de cebolla y ají | 15 min aprox. |
| Remojo del pan en leche | 5 min |
| Integración final | 10 min a fuego bajo |
| Rinde | 4 porciones generosas |
Dos cosas deciden el resultado: deshebrar el pollo en tiras (no en cubos) y guardar 2 tazas del caldo de su cocción. Ese caldo entra a la salsa y le da el fondo que el agua sola nunca da.
Ajustes rápidos
🌶️ Picor bajo control. El ají fresco pica más que la pasta de bote. Para niños o paladares sensibles, usa 3-4 ajíes bien desvenados, o mezcla mitad fresco y mitad pasta. Si te pasas, un chorro extra de leche evaporada lo baja sin arruinar la salsa.
🍞 ¿Sin pan de molde? La versión antigua usa nueces o pecanas molidas como espesante: la salsa queda más rica y con sabor tostado. También sirven las galletas de soda. Lo que uses, licúalo muy bien para que no queden grumos.
🍗 El caldo sobrante no se tira. Congélalo en porciones: sirve para sopas, arroces y para ajustar la salsa si al recalentar queda espesa.
⏱️ Se puede adelantar sin problema. Al día siguiente sabe mejor, porque los sabores se asientan. Aguanta 3 días en el refrigerador; caliéntalo a fuego bajo con un chorrito de leche para que vuelva a quedar cremoso. El arroz, mejor fresco.
🇵🇪 Para un menú peruano completo: abre con una causa limeña fría, sigue con este ají y deja los anticuchos a la parrilla para el fin de semana. Y el ceviche peruano clásico y el lomo saltado quedan pendientes para la próxima ronda.
Errores comunes y cómo arreglarlos
- Sofreír la cebolla con prisa: si no llega a transparente y dulce (8-10 minutos), la salsa queda con sabor a crudo. El aderezo es la base: no lo atajos.
- Salsa aguada: suele faltar pan o sobrar caldo. Agrégalo cucharada a cucharada al final; la salsa debe cubrir el dorso de una cuchara sin escurrir.
- Deshebrar el pollo en cubos: en trozos grandes la salsa no lo envuelve igual. Las tiras finas con dos tenedores son el formato correcto.
Variaciones que sí funcionan
Con gallina de verdad: la receta original usa gallina, de carne más firme y sabrosa; necesita 45-50 minutos de cocción y da un resultado más profundo. Versión rápida entre semana: pollo rostizado deshebrado y caldo de buena calidad de bote; el aderezo y el pan se hacen igual y se ahorran 30 minutos. Sin lácteos: cambia la leche evaporada por leche de coco sin azúcar; el sabor cambia, pero la textura cremosa se mantiene.
Conservación y recalentado
Guardado en recipiente tapado, dura 3 días en el refrigerador. Se puede congelar la salsa con el pollo hasta 1 mes; al descongelar, calienta a fuego bajo con un chorrito de leche y revuelve hasta que recupere la cremosidad. Las papas y los huevos de la guarnición se preparan frescos al servir.
El emplatado clásico limeño
En Lima el ají de gallina se sirve con una coreografía fija: cama de arroz blanco graneado, la crema de pollo encima cubriendo solo parte del arroz, rodajas de papa sancochada a un lado, medio huevo cocido, aceitunas negras y perejil picado por encima. La papa no es relleno: va cocida en agua con sal, pelada y en rodajas gruesas, y se baña con un poco de la misma salsa. Si quieres presentarlo en fuente para la mesa familiar, pasa la crema a una fuente ancha, decora con los huevos en mitades y las aceitunas en fila, y lleva el arroz y las papas en fuentes separadas: cada quien se sirve su proporción y la crema no se mezcla con el arroz frío de la mesa. El plato pide contraste de temperaturas: crema y papa calientes, huevo a temperatura ambiente. Para beber, una chicha morada fría es el acompañamiento peruano por excelencia; si no la consigues, un agua de maracuyá o una limonada con hierbabuena cumplen sin robarle protagonismo a la salsa.
Un detalle de servicio que se nota: calienta los platos 2 minutos con agua caliente antes de servir. La crema de ají se enfría rápido en platos fríos, sobre todo en porciones pequeñas, y llega tibia a la mesa. Con el plato caliente, la salsa se mantiene brillante y fluida hasta el último bocado.
Nota de rendimiento: esta receta está calculada para 4 platos servidos como en Lima, con su arroz, su papa y su huevo. Si la mesa es de 6, no dupliques todo: con 1.5 veces la salsa y el pollo alcanza, porque la guarnición completa rinde el plato. Y si cocinas para 2, haz la receta entera igual: el ají de gallina es de esos platos que conviene tener guardado, porque al día siguiente, recalentado con su chorrito de leche, resuelve una comida completa sin volver a cocinar desde cero.
Preguntas frecuentes
¿La pasta de ají amarillo sirve igual que el fresco? Sí, es la opción práctica fuera del Perú. Cuatro cucharadas equivalen a unos 6 ajíes frescos licuados, con un picor un poco más suave y parejo.
¿Por qué lleva cúrcuma? Refuerza el color dorado cuando el ají no pinta lo suficiente. Es opcional si tu ají ya da un anaranjado intenso.
¿Puedo hacerlo sin queso parmesano? Se puede, pero pierde fondo salado. Compensa con un poco más de sal y una cucharada de queso fresco rallado al final.
¿Qué arroz acompaña mejor? Arroz blanco graneado, sin verduras. La salsa es la protagonista y el arroz solo debe recogerla.